"LA PRISIÓN PREVENTIVA ES VARIABLE, NO ES DEFINITIVA"
7 de diciembre de 2017

En Google, el juez Richard Concepción Carhuancho está bien posicionado. Basta escribir su nombre para encontrar 43 mil enlaces con información sobre su persona. Sus fallos han sido históricos. El magistrado tarmeño ha ordenado la prisión preventiva para dos ex presidentes: Alejandro Toledo y Ollanta Humala . Y recientemente dictó una medida similar contra cuatro empresarios. Su hoja de vida también nos muestra que estuvo al frente de otras importantes investigaciones, como las referidas a La Centralita, ‘Peter Ferrari’, Pancho Boza y Oropeza. Es aplaudido por unos y cuestionado por otros por sus polémicas sentencias. Saque usted sus propias conclusiones. Pocas veces un juez ha sido tan popular por sus fallos. ¿Es consciente de que está marcando la agenda nacional a nivel político?He escuchado ese comentario y lo tomo con humildad y responsabilidad. Para mí, lo que está por encima de todo es el cargo y la confianza que ha depositado en mí el Estado peruano y trato de estar a la altura para cumplir cabalmente mi labor. En cada decisión que tomo, tengo en cuenta los presupuestos procesales y los elementos de convicción que se acoplan al caso. Sin embargo, algunos abogados y especialistas consideran que sus medidas son extremas.Una vez que emito mis decisiones, estas tienen vida propia y las partes las pueden cuestionar y para eso existe la instancia plural para que un órgano superior las revise. Estas podrían confirmarse, revocarse o anularse. En el caso de los empresarios vinculados a Odebrecht y que son investigados por pagar una presunta coima de US$15 millones a favor del ex presidente Alejandro Toledo a cambio de la Interoceánica Sur, algunos consideran que el simple hecho de tener una buena situación económica y un intenso movimiento migratorio no es determinante para concluir en la existencia de un peligro de fuga. ¿Cuáles fueron sus fundamentos?Yo evalúo todas las aristas, no solo esos puntos. Uno de los presupuestos es el peligro procesal. Y en el peligro procesal no solo se toma en cuenta el arraigo domiciliario, familiar o económico o de carácter laboral. También hay otros factores como la gravedad de la pena, la pertenencia a una organización criminal y la perturbación a la actividad probatoria. En este caso, se quiere evitar el peligro de fuga y obstaculización. No olvidemos que esto podría variar.